Roma es por excelencia la ciudad del
cristianismo. La basílica de San Pedro debe ser el lugar más visitado
diariamente por millones de personas de todo el mundo, sin embargo hay un día
en el que Roma puede convertirse en el mismísimo infierno. El día en el que la
ciudad se paraliza y todos visten de celeste y blanco o de rojo granate. Si, el
“Derby della Capitale” entre SS Lazio y AS Roma es capaz de causar los más
grandes enfrentamientos en una sola ciudad.
Y así como Roma es también conocida como la “Ciudad Eterna”, tal parece que está rivalidad también llevará ese nombre. Y es que desde 1920, sin saberlo, Benito Mussolini cambiaría la historia futbolística de la capital italiana para siempre con su decisión de unificar a todos los equipos de Roma en uno solo. De los nueve equipos romanos, ocho aceptaron esta unión. Solo uno decidió seguir su camino solo: SS Lazio.
Di Canio y Totti. Dos referentes de los equipos romanos
Los “laziales” se adjudican el título de los
rebeldes. Los que decidieron luchar solos y poner el pecho a las adversidades. Además
de ser los más antiguos de Roma. Los “romanistas”, se adjudican el derecho de
la ciudad. El centro es suyo, y llaman a los “lazialis” forasteros. La gran mayoría
de estos, vienen del norte de Roma. Desde ahí comienza el odio entre ellos.
Los primeros derbis se vivieron lejos del
Estadio Olímpico. Lazio tenía su fortín en el estadio Rondinella, al norte de
Roma y de donde viene la hinchada mayoritaria de los celestes. Por su parte, AS
Roma tuvo su campo en el Motovelodromo Appio y dos años más tarde
pasó al estadio Testaccio. Ambos campos ubicados en el corazón de la capital
italiana, algo por el cual los hinchas romanistas tienden a inflar el pecho.
Para muchos, este “odio” entre romanistas y
laziales es especial. Aquí, el rival disfruta mucho más el sufrimiento del otro
que el mismo triunfo de su equipo. Sin embargo, los “ultras” de la Lazio son
los más radicales, inclusive con sus propios jugadores. La influencia fascista,
sigue hasta estos días, detrás de ellos.
Integrantes de la "Curva Nord" con un mensaje al rival.
Desde banderas con la esvástica hasta saludos
nazis, los de la “curva Nord”, hinchada de la Lazio, puede mandar los peores
mensajes a sus rivales, como sucedió algunos años atrás cuando sacaron una
banderola con la frase: “Equipo de negros, tribuna de judíos”. Inclusive, a
Djibril Cissé, jugador que vestía su camiseta, le dedicaron una pancarta: “Negro
bastardo, los hinchas de la Lazio te odia”, tan solo por ser un jugador de raza morena
"Auschwitz es nuestra casa, el horno para ustedes", Mensaje de la "curva Nord" a los hinchas romanistas.
Para la “Curva Sud”, ultras romanistas, el
clásico es pasional. Ellos quieren ser los dueños de la capital. De por sí,
ellos se sienten los dueños, ya que todo el centro de la ciudad está conformado
por hinchas romanos, mientras que los de la Lazio vienen desde el norte, y afueras de la ciudad. Por eso llaman a la tribuna sur del Olímpico, "La zona de los no romanos".
La "Curva Sud" donde los ultras de "La Loba" hacen explotar su pasión.
Sin embargo, entre tanta violencia que se vive
en estos partidos, la hinchada en general (no ultras), ha decidido darle la
espalda a la tradición de ir al estadio y alentar. En los últimos derbis, de
los 80 mil espectadores de aforo que tiene el estadio, solo se ha ocupado un
65% del total de capacidad.
Es asi que entre tanto odio, ambas hinchadas
saben que si uno de estos equipos deja de existir, el otro también lo hará. Es
una relación de necesidad, en donde el romano debe decidir si en su vida quiere
llevar el águila de la Lazio o el lobo del AS Roma. Para muchos, será una
decisión que les cambie la vida en todos los aspectos. Así de fuerte y
misterioso es la pasión entre ellos.




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